Durante las pasadas par de semanas los
tabloides han crucificado a la actriz Kristen Stewart, estrella de la
franquicia exitosa “Twilight”, por besar al director de “Blancanieves y
el Cazador”, Ruperv Sanders. Stewart ha estado en una relación con su
co-estrella de “Twilight”, Robert Pattinson y las fans de la serie
estuvieron debastadas por esta revelación.
Mientras que la indiscreción fue
legítima para un día para la prensa de Hollywood cuando pasó,
ciertamente no llena la ficha para que sea “un problema de preocupación
pública,” eso merece una covertura extensa.
No solamente la constante repetición de
los medios sobre su error hace que le sea más dificil el recuperarse de
lo que hizo, sino que además le da más problemas al matrimonio de ******
y conitnua avergonzando a su esposa.
Así como lo hace más dificil para el
novio de Stewart el enfrentarlo sin sentir la continuamente humillacion –
si muy dentro de él aún quiera darle una segunda oportunidad.
Además de presuntamente tíldada de
rompe-hogares que cazó al caballero, los reportajes extensos han estado
completamente fuera de balance porque toda la culpa cae sobre Stewart y
nada sobre Sanders.
Incluso Stewart se encuentra
escencialmente sorprendida porque Sanders hizo que los medios se
sintieran bienvenidos. Reportes del Jueves dicen que Stewart le ha dicho
a las personas de forma privada que está molesta con los medios ya que
no han señalado a Sanders que “estaba en una posición de poder sobre
ella,” ya que él era su director y presumiblemente alguien con quien
ella pudo haber trabajado de nuevo.
Hay una razón muy específica por la que
Stewart esta teniendo todo el calor, sin embargo, es porque los
tabloides tienen una formula de culpar siempre a la “otra mujer” aunque
la celebridad masculina tenga un amorío o cometa un acto de traición
mucho mayor.
Los tabloides han hecho sus propios
estudios basados en ventas semana-a-semana, ya que la mayoría de sus
lectores son de mediana edad, mujeres casadas, que prefieren leer
historias que culpen a la otra mujer en lugar del hombre casado que
engañó. Esto es porque algunos lectores son adictos a las historias que
apunten a sus propios miedos – y la idea de una mujer jóven apareciendo y
robandole su propio esposo un día es un gran temor. Y luego de leer
cuán horrible es la vida de alguien, pueden darse un respiro y decirse a
sí mismos, “Bueno, al menos MI matrimonio no ESTÁ tan mal.”
En la historia Stewart/Sanders incluson
medios de comunicación primarios han adoptado la formula del tabloide y
culpan a la actriz por todo.
Una reciente noticia en AOL News
literalmente culpa a Stewart por “romper un matrimonio,” mientras que el
Huffington Post entrevistó a un “experto” que dijo que ella en realidad
-mira esto- cometió un “estupido” error por disculparse públicamente
por su indiscreción, así cometió “un suicidio para su carrera.” Al menos
está tomando responsabilidad por lo que hizo, cosa que es mucho más de
lo que este reportero puede decir, celebridad o no.
La persecución de los tabloides hacia
Stewart dejará indudablemente su marca en la jóven estrella como le han
hecho a muchas figuras públicas en el pasado.
La persecución de los medios causa más
que destrucción de relaciones y rompe el espiritu de las víctimas. Al
final, deja a la humillada víctima con un sentimiento de impotencia a
pesar de todo lo que han logrado en su carrera. Disminuye su talento y
sus logros a nada, mientras que se enfatizan en un solo error que esa
persona hizo en toda su vida.
Como dijo Humphrey Bogart en el clásico
de 1951, ‘Deadline USA’, “Así es la prensa cariño. ¡La presión! (Press =
Prensa o Presionar) Y no hay nada que puedas hacer al respecto. ¡Nada!”
Con el estreno de “Breaking Dawn – Part
2,” el tan anticipado final de la serie de “Twilight”, hay una posible
posibilidad de que los medios dejen a Stewart y Pattinson resolver su
problema por ellos mismos.
En virtud de la Primera Enmienda, la
vida amorosa de Kristen Stewart puede ser presa fácil, pero hay algo más
que los reporteros podrían considerar cuando juegan con la vida de un
ser humano y es un juego de compasión y juego justo. El continuo
cubrimiento de esta historia puede que cambie la vida de estas personas y
hacerla peor cuando podría haber una oportunidad para todos ellos de
olvidar este incidente.
Los tabloides señalan con su dedo a una
mujer de 22 años por un error que debería recordar que un beso es solo
un beso, mientras que palos y piedras pueden romper huesos, las
palabras… hacen daño permanente.
Jeffrey Scott Shapiro fue un reportero
investigador para el tabloide Globe hasta que reportó a sus editores con
el FBI por violación criminal en 1991. Después el procesó la Primera
Enmienda relacionada con causas penales para el área de Washington, D.C.
Attorney General’s Office y ahora es un crítico frecuente de las
prácticas de periodismo sensacionalista.
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